Este espacio es una pausa diaria para reflexionar y renovar nuestra fe. A través de un breve pensamiento teológico, queremos animarte, desafiarte e invitarte a vivir tu fe con compromiso y esperanza.

«El contenido del símbolo “El Reino de Dios” es una utopía. Por él una comunidad “da nombre a las cosas que están ausentes“ del presente, justamente aquéllas que son condiciones de una sociedad de paz. Las ideas de justicia, paz, reconciliación, de la transformación de espadas en arados, las bienaventuranzas, la resurrección del cuerpo, la nueva Jerusalén, el nuevo cielo y la nueva tierra, son todas imágenes utópicas: una protesta contra las condiciones dominantes en el presente y la articulación, a nivel consciente, de la forma y estructura de la sociedad que respondería a las aspiraciones de la comunidad que las elaboró.»
Alves, Rubem. Fichas de ISAL. Año III, vol. III, 26, 1970

El único antídoto contra el triunfalismo religioso es la disposición de las comunidades de fe a permitir que la duda y la autocrítica desempeñen un papel vital en la vida de fe.
El único antídoto contra el triunfalismo religioso es la disposición de las comunidades de fe a permitir que la duda y la autocrítica desempeñen un papel vital en la vida de fe.

«Hay una forma de ser entre los africanos que se puede aplicar, también, a las personas de ascendencia africana. Es ‘ubuntu’, una palabra que reconoce y promueve la comprensión de la comunidad: ‘Soy porque somos’».
( Diana L. Hayes. «Teología Womanista»).

«El contenido del símbolo “El Reino de Dios” es una utopía. Por él una comunidad “da nombre a las cosas que están ausentes“ del presente, justamente aquéllas que son condiciones de una sociedad de paz. Las ideas de justicia, paz, reconciliación, de la transformación de espadas en arados, las bienaventuranzas, la resurrección del cuerpo, la nueva Jerusalén, el nuevo cielo y la nueva tierra, son todas imágenes utópicas: una protesta contra las condiciones dominantes en el presente y la articulación, a nivel consciente, de la forma y estructura de la sociedad que respondería a las aspiraciones de la comunidad que las elaboró.»
Alves, Rubem. Fichas de ISAL. Año III, vol. III, 26, 1970

El único antídoto contra el triunfalismo religioso es la disposición de las comunidades de fe a permitir que la duda y la autocrítica desempeñen un papel vital en la vida de fe.
El único antídoto contra el triunfalismo religioso es la disposición de las comunidades de fe a permitir que la duda y la autocrítica desempeñen un papel vital en la vida de fe.

«Hay una forma de ser entre los africanos que se puede aplicar, también, a las personas de ascendencia africana. Es ‘ubuntu’, una palabra que reconoce y promueve la comprensión de la comunidad: ‘Soy porque somos’».
( Diana L. Hayes. «Teología Womanista»).

«Hay muy pocas razones para mantener la doctrina del pecado original y muchas para encontrar significados alternativos a la cuestión del mal y el sufrimiento. ¿Qué pasaría si sustituyéramos el pecado original por el amor original? ¿Podríamos entender el desorden moral como resistencia o rechazo al amor, no solo al amor humano, sino al Dios del amor no resuelto?”

La vida de Jesús es la esperanza. Una vida que se plantó de cara a la injusticia, peléó en contra de ella, la denunció y se enfrentó a los poderes hegemónicos de turno. La muerte de Jesús es la posibilidad siempre latente de a qué uno se expone si se enfrenta a los poderes de este mundo. La resurrección, la esperanza de que la justicia no está muerta por más que maten a sus emisarios, y de que siempre, siempre, será posible luchar por una civilización de amor, más justa, más libre y más soberana.
(Eliana Valzura en “Teología indisciplinada”, pág. 156)

En la casa de Jesús hay habitaciones suficientes para todos los cuerpos excluidos del sistema religioso, patriarcal y tradicional, excepto para la figura del padre terrenal, que es símbolo de autoridad y jerarquía.”
(Villalobos, Manuel. Jesús, cuerpo sin órganos en el Evangelio de Marcos. Trotta, 2024. Pág. 32)